A veces el cuerpo duele, la mente no para y las emociones pesan, todo al mismo tiempo. Y cuesta saber por dónde empezar, porque no parece un problema, parecen varios.
Casi siempre no son varios. Es un mismo sistema que lleva demasiado tiempo sosteniendo más de lo que puede, y que empezó a avisar por distintos lados a la vez.
A ese trabajo de ayudarlo a volver a su equilibrio le llamo regulación integral.
Es difícil de ver desde adentro, pero cuando una parte se satura, arrastra a las demás.
Por eso no persigo cada síntoma por separado. Busco qué está sosteniendo ese estado, que suele ser una sola cosa expresándose de varias maneras.
No tengo un protocolo que aplico igual a todo el mundo. Sería más cómodo para mí, pero no serviría, porque no hay dos personas con la misma historia.
Lo que hago es combinar distintas herramientas según lo que aparece en cada caso, y a eso le sumo veinte años mirando cómo funcionan los problemas humanos. Esa mezcla es la que termina devolviendo calma.
Te lo digo también para que sepas qué esperar: no vengo con un plan cerrado. Empiezo escuchándote.
Por eso hablo de regulación integral y no de una técnica con nombre propio.
Para que no llegues sin saber con qué te vas a encontrar.
Qué te está pasando, desde cuándo, cómo estás durmiendo, qué se te hace más cuesta arriba. No necesitas tenerlo ordenado ni explicarlo bien.
Miro cuerpo, descanso, hábitos, estado emocional y nivel de saturación como partes de una misma cosa, y busco dónde está la carga principal.
Según lo que aparezca, uso las herramientas que correspondan a tu caso. No tienes que hacer nada especial: la sesión transcurre conversando.
Te comparto lo que observé y, si corresponde, alguna recomendación simple para sostener el proceso estos días. Nada complicado ni costoso.
La regulación integral no es una técnica, sino la combinación de varias. No hace falta que entiendas ninguna para empezar: te las cuento por si te da curiosidad.
Un trabajo de tipo energético y mental que busca identificar qué información o carga puede estar sosteniendo tu malestar, para retirar lo que ya no te sirve.
Biomagnetismo y magnetoterapia, como apoyo del cuerpo físico. En sesiones online solo se usan si ya tienes imanes en casa, y no son necesarios para comenzar.
La mirada sobre tus hábitos, tu descanso, tu alimentación y tu entorno. No se trata de tomar algo natural, sino de ver qué condiciones necesita tu organismo.
Lo que sostiene todo lo anterior. Pregunto también por tu trabajo, tus vínculos, tu entorno y tu forma de vivir, porque nada de eso está afuera del problema.
No es medicina y no soy médico. No diagnostico enfermedades, no receto medicamentos y no te voy a sugerir que dejes ninguno: eso le corresponde a tu profesional de salud.
No es psicoterapia. Si lo que estás atravesando necesita atención psicológica o psiquiátrica, lo responsable de mi parte es decírtelo.
No es una promesa de curación. No puedo garantizarte un resultado, porque cada persona responde distinto y prometerlo sería faltarte el respeto.
Y tampoco busco que dependas de mí. El objetivo es que recuperes tu propia regulación y sigas tu camino, no que vuelvas indefinidamente.
Existe un acompañamiento más largo, de varios meses, que trabajo junto a Ana Elisa y Edith y que se llama QSPACE. No es para todo el mundo ni hace falta para empezar, pero si te interesa saber de qué se trata, podemos conversarlo.
Este acompañamiento no reemplaza atención médica, psicológica ni psiquiátrica cuando sea necesaria. No realizo diagnósticos clínicos ni prometo curaciones. Mi trabajo está orientado a favorecer procesos de regulación, bienestar integral y recuperación de equilibrio.
No necesitas tener claro qué te está ocurriendo ni cómo nombrarlo. Escríbeme y vemos juntos qué modalidad puede servirte más.
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